APRENDIENDO A MIRAR

¿La fotografía como herramienta de autoconocimiento?

¡Sí por favor!

Hace años, coloqué una serie de objetos cotidianos (más típicos del interior de  una casa), en un entorno al que no pertenecían. Totalmente fuera de contexto.

Monté mi pequeño escenario en mitad de un huerto de naranjos abandonado y medio seco, una cama, una radio vieja, un espejo, una jaula, y una pequeña casa hecha con cañas. Y realicé una serie de fotografías que serían, además de mi primera obra y exposición fotográfica, mi primera experiencia  terapéutica.

En ese momento yo si era consciente de que aquello estaba siendo para mí una forma de exteriorizar y plasmar en imágenes un proceso que por aquel entonces me estaba resultado difícil de gestionar y sanar. Aunque l oque no sabía es que aquello tenia un nombre, y tenía mucho que ver con algo el arte y la terapia. Años después descubrí que yo ya hacía arteterapia. Antes de saber siquiera que existía.

Algo que ya habían hecho tantas fotógrafas, y yo lo descubría como algo novedoso y sobre todo fascinante.

​El arte como terapia.

La fotografía como terapia y como proceso de autoconocimiento.

La Fotografía terapéutica te ayuda en ese proceso de conocerse a una/o misma/o, además de  mejorar la capacidad de análisis visual, potenciando el descubrimiento de eso que llamo mirada fotográfica. 

La fotografía terapéutica actúa en situaciones en las que un terapeuta no es necesitado, porque no forma parte de una terapia como tal. Si no de una vivencia y una experiencia que hace de espejo de todo tu mundo interior.

Te lo saca de dentro y te lo muestra para que seas capaz de darte cuenta y puedas reconocer eso que eres tú. Con todas de tus luces y tus sombras. 

Aprendiendo a mirar es el resultado de un proceso y un trabajo personal, convertido en un taller de que pretende acercarte al mundo de la fotografía como herramienta de autoconocimiento. 

 

Hacerte que conozcas además nombres y ejemplos de otras fotógrafas y otros fotógrafos que han trabajo o trabajan la fotografía desde una visión  terapéutica.

Es hacer de tu cámara una compañera de camino,  sin necesidad de tener conocimientos previos en fotografía, porque no es necesario. Aunque si los tienes, podrás sacarle más partido a tus fotos.

Y sobre todo es la oportunidad de empezar un camino y un proceso de búsqueda y de descubrimiento.

Porque todo está por descubrir.

Sólo hay que aprender a mirar.